Mar

El viento sopla suave y cálido, y remueve su pelo dejándolo libre y sin ataduras. El sonido apacigua los nervios, y calma la angustia. El agua llega tímida a los pies primero, con rabia luego. El sol cubre todo el cuerpo, dando calor a sus brazos, su cara, sus manos. El contacto con el agua es frío, brusco; pero atrae a ese horizonte que nunca llega, esa línea fina oscura que indica la inmensidad de ese lugar. Un lugar sin casas alrededor, sin gente, sin ruido. Solo el mar y ella. De repente, un sentimiento de pequeñez la invade, y otro de gran amor la inunda. Se sumerge en el agua, primero con cuidado, luego rápidamente. Sonríe; se siente ligera, sin preocupaciones. El agua mueve su cuerpo, tumbado, acariciando el mar. No tiene rumbo fijo ni cadenas. Solo tiene sabor a libertad, olor a paz, sensación de amor.

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