Personas

Septiembre. El sol calienta, el otoño se hace presente. No hay ajetreo, todo está en silencio. Las horas, los días pasan sin llamar la atención. A lo lejos, de forma casi imperceptible, se oyen unos gritos, pero hacemos como si no estuvieran, parece que no tienen demasiada importancia.

Octubre. El frío llega, y el sol parece esconderse en el horizonte. El cielo se llena de nubes grises, espesas. Los pájaros temen volar entre ellas. Hay un silencio atronador. Miles de ojos miran alrededor, mas no saben hacia dónde. El peligro es inminente.

Noviembre. Retrocedemos en el tiempo. Se oyen bombas y gritos. Hemos vuelto a la guerra. De nuevo, el mundo se enfrenta en dos bandos. El miedo impregna todo a nuestro alrededor. Miramos, confundidos, lo que sucede a poca distancia con miedo a que nos pase a nosotros. No queremos bombas, no queremos muertes, no queremos rehenes. Tenemos miedo, y no queremos tenerlo. Tenemos vida, y no queremos perderla. Somos humanos, nos solidarizamos. Banderas azules, blancas y rojas recorren todo el mundo. Nos comunicamos mediante frases que muchos no entienden realmente. Creemos que así aportamos lo que podemos y todo va a mejor. Sin embargo, aquellos ruidos que en septiembre se oían a lo lejos, de forma casi imperceptible, siguen oyéndose tan tenue. Pero, en realidad, ese ruido es más fuerte que una bomba. La sangre corre por aquellas calles lejanas que desconocemos, la gente vive con miedo. Las paredes de las casas parecen ahora cartón para aquellos que temen a su propia familia. Las madres lloran a sus hijos, envueltos en sábanas blancas en medio de la calle. Los hijos ven a sus padres luchar por sus vidas en un camino que puede suponer la muerte, y que eligen a pesar de todo porque la muerte es quizá mejor que la vida que tienen. Hay personas que ven cómo el viento y el agua arrebatan la vida de quien tienen al lado, sin mediar palabra. Mas estos no parecen dignos de nuestra admiración, respeto y apoyo. Solo son personas a lo lejos.

París existe. Pero Kenya, Siria, Turquía también. Existen los franceses, pero también existen los refugiados, los inmigrantes y los cristianos. Si nos importan los que tenemos al lado, nos deben importar todos los demás. No importa la raza, el sexo, la religión, la ideología. Todos somos personas.

#PrayForParis #PrayForTheWorld #PrayForSirya #PrayForPeace #PrayForHumanity

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